La Reforma Apostólica y Profética desde una Perspectiva Pastoral I

En estos últimos días se ha estado escuchando mucho sobre la reforma y como todo mover de Dios a través de la historia, hay ciertos “riesgos o posibilidades” de que el hombre dañe la intención original de Dios.
De hecho, cada vez que Dios levanta un mover para manifestar su voluntad, que a la vez va acompañada de sus recursos; la historia es testigo de cómo el hombre ha alterado el plan y la voluntad de Dios. Esto es algo que se puede apreciar en el libro de Génesis todos sabemos que la palabra Génesis significa comienzo y es interesante que el principio de la primera mención nos revela el comienzo de la reforma.
La reforma no es una nueva moda o simplemente un mover de Dios o algo por el estilo, no es un vocabulario nuevo, ni una manera nueva de “hacer Iglesia” pero sin transformación.
La reforma es simplemente volver al estado original en que algo o alguien fueron formados.
Por ejemplo, en el principio Dios creó al hombre a su imagen, conforme a su semejanza para que el hombre reinase sobre la tierra, para que ejerciera Su dominio y manifestase la voluntad de su creador, en otras palabras, les encargo la tierra para que la administrara y lo puso como mayordomo de todo con la excepción del árbol de la ciencia desconocimiento del bien y del mal.
Por el contrario, le ordenó que no comiera de él por qué si lo hacía, ciertamente moriría.
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Lo demás, amados es historia! Todos sabemos las consecuencias que la humanidad acarreó debido a la desobediencia de Adán.
Ahora bien una vez el hombre desobedeció deformó, alteró el plan original de Dios y Dios en su Soberanía tenía un plan ¡desde antes de la fundación del mundo! No cuando Adán peco, sino ¡desde antes de la fundación del Mundo!  Él había inmolado al cordero que había de reformar al hombre, restaurarlo a su estado original.
No obstante, esto fue un proceso que podemos apreciar a través de la sagrada escritura. Comenzaron los sacrificios y Dios,  que es ¡Dios de pacto! comenzando con el pacto eterno lo vemos pactando consigo mismo y con el hombre a través de todas las escrituras.
Si hacemos un estudio a través de las escrituras acerca de los pactos de Dios, esto nos ayudara a discernir como Dios viene a través de sus pactos reformando al hombre.
Ahora bien no tenemos tiempo ni el espacio para cubrir todo lo que tiene que ver con la reforma ni tampoco es mi intención y propósito lograrlo a través de este artículo pero si en forma resumida presentar un cuadro desde una perspectiva pastoral de lo que es la reforma.

Si vamos a ser verdaderos reformadores y colaborar con el Señor de la mies en su obra, necesitamos conocer el diseño de Dios para Su Iglesia. Dios es Dios de diseño y todo lo que hace lo hace a través de su diseño y por cuanto Él ya ha establecido un diseño para su Iglesia corresponde a los colaboradores: el Ministerio quíntuple, los Ancianos y diáconos que comprenden las siete columnas que sostienen el edificio de Dios (la Iglesia), ¡conocer Su diseño!

Dios siempre trabaja de adentro hacia fuera, por eso, basado en ese principio Dios no reforma de afuera hacia dentro. ¡Uno de los problemas que la Iglesia está enfrentando es que el liderato quiere reformar sin ellos haber sido reformados primero!
¡Nosotros no podemos dar lo que no tenemos!! Ni podremos llevar a la gente que Dios,  en su soberana gracia, nos ha permitido discipular a donde no hemos ido!
La Iglesia ha sido edificada mayormente bajo la gracia Pastoral, Magistral y Evangelistica. ¡Y la gracia apostólica y profética ha brillado por su ausencia! Por otro lado tenemos el problema que todo el mundo quiere ser Apóstol y Profeta y como resultado tenemos a muchos “Apóstoles y Profetas” tratando de reformar a la iglesia cuando ellos mismos no han sido reformados y mucho menos procesados, aprobados y establecidos por el gobierno de Dios.
No quiero ser crítico pero la reforma pone una demanda sobre la iglesia especialmente sobre los líderes de la Iglesia.
La gracia pastoral es la que más ha estado influenciando a la iglesia por ende es imperativo que los Pastores sean reformados para que puedan pastorear a la Iglesia de una perspectiva Apostólica. ¡Esto no quiere decir que somos Apóstoles! Si no más bien Pastorear desde una perspectiva Apostólica. ¡La naturaleza de la Iglesia es Apostólica!
He.3:1 “Por tanto hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”.
Entonces, si Cristo Jesús es la cabeza y la Iglesia es su Cuerpo la naturaleza de la Iglesia es Apostólica. Amén………….
La reforma es mucho más que salir de las cuatro paredes “el templo” y regresar a las casas o los grupos pequeños, es mucho más que un lenguaje, una forma de “hacer Iglesia” y tener comunión los unos con los otros. Todo esto que he mencionado son elementos importantes que nos van a ayudar en la transición; ¡pero es mucho más!
La reforma comienza con nuestra teología Bíblica la palabra teología significa en ingles Theo=Dios logia=lógica (La lógica de Dios).
Mi profesor de Teología dijo algo que me impacto y se grabo en mi corazón; Y fue lo siguiente “si tu teología Bíblica esta torcida o distorsionada todo tu mensaje estará torcido o distorsionado”.
Así que es allí donde comienza la reforma Apostólica y profética. Los verdaderos reformadores vienen a remover fundamentos doctrinales que están torcidos y  distorsionados para establecer el fundamento de Dios que está directamente relacionado con su diseño original.
Como podemos apreciar este asunto de la reforma es abarcador y tiene muchos aspectos que requieren tiempo y dedicación para estudiarlos a la luz de las escrituras.
A penas estamos dando un pequeño panorama desde una perspectiva pastoral, me gustaría y es mi deseo poder seguir compartiendo sobre este tema y mi proceso de transición a nivel Personal, Familiar, y Ministerial.
Quiero animar a aquellos Pastores y lideres que Dios en Su Soberana voluntad ha venido inquietándoles, sacudiendo su nidada e incomodándoles en cuanto a las verdades presentes que el Espíritu Santo ha venido revelando.
En la parte II de este artículo voy a compartir sobre mi proceso de transición para así “consolar a otros con la consolación que yo he sido consolado”.
¡Espero que este escrito haya sido de bendición y edificación a tu vida!

Pastor Julio Sostre

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